POR NO SOPORTAR A LA FAMILIA DE MI PAREJA

DIVORCIARME POR NO SOPORTAR A LA FAMILIA DE MI PAREJA:

 

Cada vez mas las relaciones familiares suponen un obstáculo para la continuidad de una pareja, que es el proyecto de una nueva familia, y en el que las dos partes deben de tener claro lo que quieren, siendo respetables cualquier tipo de relación: Abierta, cerrada y estricta, matrimonial, sin matrimonio con o sin hijos… etc, lo importante es que los dos cónyuges quieran lo mismos respecto de ellos mismos, y respecto de los familiares de ambos, pues en ocasiones las relaciones intrafamiliares terminan por destruir parejas que merecen la pena, ¿qué se debe hacer si está planteándose divorciarse por no soportar la familia de su pareja, marido o mujer?.

No es fácil pues cada caso es diferente, pero en definitiva la clave es la de no perder el tiempo, ser claros en primer lugar con nuestra pareja, tener una relación sincera dentro y decidir que vida común se quiere tener y hasta que punto se realizará vida familiar conjunta o por separado, para saber si ambos cónyuges quieren y aceptan lo mismo, para seguir con mas fuerza o decidir dejar la relación por no merecer la pena.

¿Es normal tener que ir rutinariamente a eventos familiares como comidas, celebraciones… etc?, ¿debe de entrar el suegro, suegra, cuñado, cuñada… a nuestra casa y puede tener llave de la misma?, cada momento es diferente y hay que saber poner en su sitio a pareja y familia, lo que es muy difícil si en vez de facilitar la situación, nos la hacen aún mas difícil, pues la vida debería de ser sencilla, y la mayoría de los problemas familiares los creamos nosotros mismos, poniendo normalmente mucha mas atención a lo que hace mal la otra parte que nosotros, a lo que debería hacer de lo que podemos hacer nosotros,  y es lo que en definitiva echa a perder la relación, y siempre queda la pregunta de, ¿y si fuera diferente…?, la vida es como es igual que las personas, y debemos de querer a las personas conforme con sus valores y prioridades, y en ocasiones, se trata de una relación difícil, y a quien le tiene que merecer la pena es a cada miembro de la pareja dependiendo de los sacrificios familiares que esté dispuesto o dispuesta a realizar.

Si, por ejemplo, no queréis ir los domingos a comer con la familia política, habladlo, la vida está llena de opciones, el problema está con las malas caras, discusiones y malos entendidos no resueltos; si estás a tiempo de solucionarlo, hazlo, sino, acude al divorcio, tratando de que sea de mutuo acuerdo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *